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PAN Y VINO
 

Con pan y vino se anda el camino, eso se dice, y eso se cuenta de aquellas ventas del romancero y de las historias de caballeros, presente también en el Quijote y hasta tenía Marcelino pan y vino, en Pan y en Vino afirma la iglesia católica romana se convirtió Jesucristo, el pan en su cuerpo y el vino en su sangre.....

Y si con pan y vino se anda el camino, con un chorizo, aunque no sea un ibérico de Jabugo, no solo se anda sino que se corretea y hasta se salta por encima de los matorrales de los árcenes y las cunetas, las cuestas arriba se hacen corta y en las bajadas, se vuela.

Chorizos los hay de todas clases, para guiso y para degustar en finas rodajas con unos piquitos y acompañado de un vino blanco suave o de un buen vino tinto sin que tenga que ser de Rioja. Los hay que sueltan pringue, suaves o picantes, en forma de herradura, ahumados, vela, cular, serranito, ibérico o el summun, ibérico de bellota.

Pero el chorizo que hoy atrae es ese tipo de chorizo que se da en cualquier parte y que eminentemente es el chorizo casero, que se realiza con "cerdo blanco" y como todo lo que destaca, en el sentido que sea, hacerlo no es un arte, se hace solo, por mucha atención que se le muestre y mucho guante blanco que se pongan para manejarlo no se termina de convertir en ristras o herradura tan bueno para la brasa, son solo chorizos de por vida, que los puedes encontrar en cualquier rincón.

Miro esta mesa tan peculiar con mantel blanco de dibujos grabados como en los mejores restaurantes y que lo hace simple pero especial y que soporta al pan y al vino, mantel de celulosa en donde yace el chorizo mordisqueado, y que seguro estoy, piensa que lo han calado y que irremisiblemente será engullido poco a poco acompañado de trozos de pan y de tragos de vinos, que mezclado en el paladar es un deleite.

Con pan y vino se anda el camino, y con chorizo recibiendo los rayos de sol en una mañana de otoño, un disfrute para los sentidos, bueno bonito y barato, sin ostentación, solo sólo, y a la vez acompañado de todos los recuerdos pasados y pesamientos de futuro.

El chorizo al final sabe que ha caído..... el pan ha volado y el vino se ha evaporado, solo queda recoger tras salir del letargo el "mantel" y envolver la anilla metálica para tirarla a la basura, vestigio de un chorizo necesitado de "cantim-palos", de bares y tascas.

M. Cruz



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